7.8.05

CAPÍTULO 2

Se giró instintivamente, y en el tiempo que transcurrió hasta reconocer quién lo agarraba, su mente llegó a imaginar mas de una posibilidad. Al reconocer a un joven que se movía sin mas control que el de sus disminuidos límites físicos y que amenazaba con caerse al suelo, dedujo que su brazo había servido de sustento momentáneo. Mientras la sensación de alerta de disipaba, se retiró al fondo del local, algo mas vacío y bastante mas mugriento. Se apoyó contra la pared que consideró mas aceptable y miró desconfiadamente a los individuos mas cercanos. Cuando se sentía en una situación límite sus fosas nasales se dilataban. Recordaba esa sensación desde su infancia, especialmente de las situaciones en las que era descubierto realizando algún acto punible. Siempre había sido así, pero nunca hasta ese momento había imaginado que pudiera relacionarse con la necesidad de oxígeno a la hora de emprender una huida. Pensó que en el fondo todo había cambiado muy poco.

Su mente divagó sobre lo que había vivido hasta el momento. Pensó en sus problemas, en la persecución de la que se creía blanco. Tras un rato entre las luces histéricas y la música automática al son de las figuras tambaleantes, el tiempo empezó a resultarle pesado y el ambiente un ciclo de bajo periodo que amenazaba con atraparlo. La pared se separó de él como un eco de su voluntad, y empezó a andar en dirección al otro extremo del local. Allí estaba la salida y pensaba afrontarla. Sin casi darse cuenta, la música automática que antes intentaba rechazar empezó a impregnar su mente. Mientras pasaba por el centro del local, donde había mayor densidad de gente y de movimiento, empezó a sentirse fuerte al son del ambiente que lo rodeaba. Sus pasos se fundían con el ritmo y él los sentía firmes y decididos. Su interior le indicaba que él tenía que ser el centro de algo, algo importante. Mas importante que lo que él sabía hasta ahora. Algo en el que él era el héroe, el protagonista. Y no tenía miedo al peligro que entrañase descubrirlo, se sentía invulnerable frente a lo que pudiesen intentar hacerle. Siguió avanzando al ritmo de la música automática, erguido ahora y convencido de que caminaba hacia una verdad de la que nadie podría apartarlo.

Las baldosas de la calle eran grises y parecían apagadas. Incluso a la luz rojiza del alumbrado urbano destilaban una sensación fría estando templadas. Él las miraba mientras caminaba, y de vez en cuando echaba la vista hacia uno u otro lado. Pensaba que debían de estarle siguiendo. Convencido de que querían acabar con él, de que seguramente lo estuviesen espiando disimuladamente.

-No dejaré que me engañen a través de mis sentidos. Yo soy mas inteligente... mas que ellos, y también mas de lo que ellos creen.

Seguía sintiéndose fuerte, con el ritmo de la música del local retumbando en su interior, sintiéndose en el centro de una historia trepidante. No veía ahora ningún coche pero él pensaba que esa no era razón para tranquilizarse. Él era el blanco de los asesinos que había desenmascarado con su sola astucia, el punto singular entre la masa de individuos grises, y sus enemigos no pararían hasta acabar con él. Un héroe incomprendido por una mayoría ignorante y perseguido por una minoría peligrosa. Estaba realmente convencido de que él era un ser especial.

1 comentario:

Gallipato dijo...

El pobre John Smith es un obcequeitor, ¿no? Al menos esa es la impresión que me da por el momento...